lunes, 1 de mayo de 2017

Una actitud sindical

Al Secretario General de Comisiones Obreras de Navarra.
Como mejor proceda:

Buenas tardes José: te devolveré el dinero cuando lo determine un juez. Si tienes alguna duda te puedes poner en contacto con Martín de Agroalimentaria de CCOO.
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Este wassap de Abrahán me lo reenvió José para que me pusiera en contacto con Martín y disipara las dudas y para que hiciera lo posible para parar el carro que lleva una denuncia por apropiación indebida continuada y que va cargado con más piedras que lechacinos.
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Pilar en su afán por tener siempre cada cosa en su sitio, trasegó del archivo informático en los que lo tenía, al archivo de la entidad bancaria de la nueva sociedad que gestiona ahora la activad empresarial, los números de cuentas de los trabajadores que trabajaban en la empresa y a los que ella, con cierto retraso, ingresaba cada mes las nóminas.
Después de tres meses  y de cuatro pagos, ante la queja de una trabajadora llamada María que no recibía su nómina, Pilar comprobó con desespero que: en ese corta pega informático había adjudicado a María el número de cuenta de Abrahán un trabajador que hacía más de ocho meses que no trabajaba con ellos.
- No te preocupes María, que ahora mismo te las vuelvo a mandar… y las otras se las reclamo al banco que no tiene por qué haber ningún problema para que a quien se las haya enviado las devuelva…
Si embargo ya en primera instancia, cuando el banco se dirige a Abrahán y le conmina a que devuelva el dinero, Abrahán responde que le han dicho los de Comisiones Obreras que no lo devuelva.
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El miércoles día 26 de Mayo de 2017 llamé por teléfono a Martín en presencia de Pilar que pudo oír y podrá dar testimonio, y finalmente pudo participar en la conversación.
Lo cierto es que cuando empezamos hablar, ya en las primeras palabras encontré un gran aplomo y seguridad en la determinación de que Abrahán ese trabajador afín a su organización como corresponde a lo que tiene que corresponder: no devolviera el dinero . También pude deducir que la estrategia de apropiarse del dinero era anterior a cuando en la empresa se había percatado del error.
Pude comprobar que Martín tenía un conocimiento exhaustivo de los detalles del caso. Aprecié el sarcasmo y la ironía con la que valoraba la sucesión de los hechos que había culminado en una especie de justicia divina porque al parecer dios así lo había querido. Así mismo en medio de un halo de orgullo y satisfacción monárquico, mostró el trasfondo de una batalla personal en la que como sindicalista avezado había conseguido una gran victoria,
Con ciertas artes de la verborrea fue  dejando en un plano invisible la solidaridad con las otras dos trabajadoras que estaban saliendo perjudicadas. Ninguna relevancia tenía que un trabajador se quedara por error de otro trabajador la nomina de un tercero.
El mejor parapeto que encontró Martín para defender sus argumentos era que no tenía ninguna constancia de esos pagos erróneos fueran de una nomina de otro trabajador y de que en realidad los hechos hubieran sido así. Quería ver documentos encima de su mesa porque las palabras se las lleva el viento. Cuando le ofrecí mandarle los documentos vía fax o email me dijo que para ello tenía que darme día y hora. Pues dámelos. Y abrir ficha para poder asesorarme. Pues ábrela, Y para abrirme ficha le tenía que dar un numero de cuenta. Cuando le empecé a dictar mi número de mi cuenta bancaria me esquivó definitivamente diciéndome que “es que José le ha jodido la vida a Abrahán…” “y de eso sí que he visto los documentos….”
Mentira, mentira… lo que había hecho José es dejarle de pagar a Abrahán durante diez meses: el dinero que cada mes le pagaba en negro por un acuerdo al que llegaron después de un incidente que había sucedido, y de eso nunca hubo ningún documento. Y la prueba de que se hizo sobre la base de un acuerdo es que el trabajador estuvo en la empresa diez meses más, hasta que un día dijo que se iba a trabajar a otro sitio y se fue. Incluso hace unas semanas estuvo a punto de venir a trabajar de nuevo.
Pero eso al parecer Martín no lo sabía. ¡Y aún encima dinero negro…! ¡Así va este país… y luego no hay para escuelas y hospitales..! La palabrería salta de manera espontánea como si estuviera preparada en un resorte para ocultar que en este sistema irracional en el que ellos viven y alimentan, para los sindicatos sí que hay incluso para defraudar y robar, los ideólogos sindicales no quieren saber nada de que el noventa por ciento de los trabajadores de la selva en la que vivimos, sin poder abandonar su esclavitud, subsisten con una parte de su salario en negro.
No obstante, teniendo ahora esta nueva información, aunque no le había dicho nada, no iba a llamar a Abrahán para decirle que no utilizara ni a él ni al sindicato de tapadera para la apropiación indebida del dinero que le habían ingresado por equivocación. Con especial énfasis me decía que yo no le iba a decir lo que tenía que hacer… sin embargo él pretendía que yo hiciera lo que él quería que yo hiciera la vista gorda y que viera lo sucedido como una graciosa compensación a lo que sucedió un día. Yo no he dicho nada aunque hubiera reconocido que lo haya dicho. Palabras que se lleva el viento. Yo no se nada porque nada quiero saber más de lo que sé. Yo no voy hacer nada puesto que ya he hecho lo que tenía que hacer que ese es mi trabajo. Y si el trabajador no devuelve el dinero, los otros trabajadores afectados si quieren que llamen a su sindicato o que me llamen directamente a mi mismo.
Le hube de recordar que era otra sociedad la que además había tenido aquellos problemas con su cliente de cuota de afiliado al sindicato y que aquella sociedad dejó de tener actividad con unos problemas económicos insuperables y que la sociedad que había heredado la actividad para tratar de salvar unos cuantos puestos de trabajo también estaba pasando unas dificultades enormes y que yo estaba allí para tratar de salvar la actividad y aquellos puestos de trabajo que la sostenían. A la par de mis palabras la línea del teléfono en medio de afirmaciones con la que sentenciaba que cuanto yo decía era mentira, también acarreaban unas risas de satisfacción, no sé si por la alegría de que al final se había consumado la venganza o porque tal y como él lo tenía pensado ya estaba llegando a su fin. En este punto, de nuevo que su afiliado hubiera ingresado por cuatro veces cantidades de dinero que correspondían a las nóminas de una antigua compañera de trabajo perdía su importancia y Martín quedaba exonerado de toda responsabilidad.
En su defensa de la posición de Abrahán en no devolver el dinero, le advertí a Martín de lo injusto que estaba siendo en sus apreciaciones en perjuicio de José en base a tantos prejuicios como tenía contra él. Sacar adelante su empresa le está costando el todo de su vida, le dije. Pues ¿ya me explicarás como es que en estos últimos meses son ya ocho los trabajadores que han dejado la empresa de manera voluntaria…? Me preguntó. Se lo expliqué de una manera sencilla aunque no fuera necesario porque ya tenía su propia composición de lugar y aunque era muy grave, no creyó nada de lo que le dije.
Alargando la conversación le pregunté si no se sentía solidario con las otras dos trabajadores que ha salido perjudicados en este incidente ni los demás trabajadores de la empresa que en última instancia, atribulado y sin capacidad para salir del brete en el que se había metido, vino a decirme que solamente le preocupan los trabajadores que estaban con él en su sindicato… y que el resto de los trabajadores le tenían sin cuidado

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Cuando Martín oyó la voz de Pilar manifestándole que ella era la trabajadora que había equivocado el número de cuenta y que le había enviado a Abrahán el dinero erróneamente. Cuando le preguntó si con ella no se solidarizaba. Martín colgó el teléfono y dio por terminada la conversación.
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Esta fue la conversación que tuve con Martín tan irracional, absurda, disparatada, parapléjica… e ilustrativa que ha merecido la pena ponerla en papel. A él le di palabra de que la iba a reproducir para que sirva de denuncia ante quien corresponda, valga de reproche público de alguna actitudes y comportamientos humanos, que casi siempre quedan impunes entre las bambalinas de la vida cotidiana, y que siguen construyendo un mundo laboral irracional que esclaviza a muchas personas sin que nadie se dé por aludido salvo para colgar al patrón si fuera preciso.
Seguir colaborando y sosteniendo esta apropiación de dinero y seguir justificándola arguyendo la maldad intrínseca de nadie, es también de una gravedad que no puede quedar impune.
Muy atentamente.
Pedro José Francés.
Caín.
Colectivo de Apoyo a la Insolvencia.

viernes, 13 de enero de 2017

El Glorioso Movimiento Nacional.


En este pasado año 2016, se cumplieron los ochenta años desde que se gestó y proclamó el Glorioso Movimiento Nacional en cuyo nombre se cometieron las mayores atrocidades aquellas  que ya nadie quiere recordar.
Carlistas y falangistas de Navarra, con la complicidad de una parte del Ejército y de la Guardia Civil, por las fuerza de las armas y aprovechando la indefensión en la que vivía la población, bajo las consigna las instrucciones y el pregón del General Mola y con la bendición de la Iglesia Católica, llevaron a esta tierra en medio de una gran algarabía, a sufrir los días más trágicos y dramáticos de su historia.
Una amalgama de intereses cómplices y silencios armados han propiciado que hasta estos días las gentes de Navarra todavía no han relatado, valorado y reconocido adecuadamente lo que sucedió entonces. Ahora como nunca es necesario volver a recordar los hechos que se vivieron aquellos días cuando aquí se gestó aquel golpe de mano del que todavía quedan muchas huellas y heridas. 
Al cumplirse los ochenta años tampoco se ha construido más relato, ni se han puesto en valor aquellos hechos, ni se han propiciado más reconocimientos
Era necesario volver a recordar cómo se planificó y justificó la escarda de quienes portaban aquellos ideales republicanos con los que pretendían cambiar el mundo rancio en el que vivían que propugnaban una sociedad laica e igualitaria, y trataban de construir un Estado con una estructura descentralizada.
En el recuerdo se hubiera tenido que hacer visible cómo ocurrieron los asesinatos en las primeras semanas, como los sublevados organizados en cualquier pueblo de la ribera hacían las detenciones y llenaban las sacas para llevar a matar con total impunidad, y lo que supone para una población escasa que en unos pocos días arranquen a más de tres mil doscientas cuarenta personas de sus casas.
También se hubiera debido recordar con profusión; la represión sobre las mujeres perdedoras que amargamente pudieron superar con esa dignidad que les siguió hasta el final de sus vidas y con esa fuerza incansable con la que trataron de paliar su hambre y la sed de sus hijos, aquellos huérfanos que nunca vieron reconocida su orfandad.
El terror, la cárcel, la represión y el exilio a las que se vieron abocadas las gentes perdedoras y la miseria económica y humana producto de aquellos crímenes y que dejaron lastrada la sociedad por muchos años se debía haber plasmado en la sociedad.
Con un relato más profundo y exhaustivo que hubiera aquilatado la trascendencia histórica que tuvieron aquellos días, nunca valorada, y lo que ha supuesto la inmersión de la sociedad en la oscuridad y en el olvido durante ocho décadas.
Y sobre todo se había de haber tratado de dejar constancia definitiva e inapelable, de las falsedades con las que desde todas las instancias se nos ha querido contar la historia, sin tener que contar la verdad, para calmar la conciencia colectiva y alimentar el orgullo de quienes se sienten merecedores de los frutos de la victoria.
Aquellos hechos fueron consecuencia de Glorioso Movimiento Nacional, así queda constancia los sublevados en todos los documentos que dejaron y que cuando sucedieron en realidad no había comenzado la guerra, y en Navarra: nunca hubo guerra, ni frente de guerra
Y la guerra nunca fue una guerra civil.
Los vencedores impusieron este término como una manera de justificar: sus desmanes, sus atrocidades y sus crímenes. Era la manera de no tener que explicar que los desmanes del bando nacional se dieron por orden expresa de los militares sublevados, incluso los actos de salvajismo que se hicieron por parte de los militares golpistas, se hicieron con la intención de que el golpe no tuviera vuelta atrás y que en último extremo, si el golpe fracasaba a medio plazo, provocara una guerra. Utilizar esta terminología era la manera de que ellos, los vencedores y provocadores, no hubieran de asumir la responsabilidad de las más de dos décadas en las que llevaron a la población a la miseria y al hambre en medio de un dolor y de un particular odio y la compartieron con quienes se opusieron a su levantamiento militar. Luego repitieron hasta la saciedad este concepto de guerra civil para resumir qué pasó en aquellos años culpando a quienes se mantuvieron en la legalidad republicana y ocultar: la naturaleza del anterior régimen, su ilegitimidad y su responsabilidad.
Es una de las lecciones mejor transmitidas a la sociedad y más remachadas desde que hicieron arqueo de las consecuencias de la guerra que habían propiciado: fue una guerra civil y en las guerras civiles, hermanos contra hermanos, se dan toda clase de aberraciones por ambos lados.
Una visión de la realizad que ha puesto gafas de color a los observadores y que han asumido incluso quienes se han quedado solidariamente con la víctimas de aquel Glorioso Movimiento Nacional.
También se han de mostrar pruebas por enésima vez con la infinidad de testimonios que nos quedaron que las personas muertas o desaparecidas no fueron fusiladas sino que fueron asesinadas con premeditación alevosía.
Se ha de hacer desaparece este termino de fusilados porque es una manera infinitas de seguir humillando a las víctimas Este concepto de fusilamiento, da por entendido que es la manera de ejecutar una pena luego de un procedimiento judicial legítimo con las debidas garantías legales y sus protocolos entre los que se encuentra entregar de inmediato el cuerpo sin vida a la familia. Ninguna de estas premisas se cumple en estos casos y hoy todavía no se sabe dónde están enterrados muchos cuerpos.
No fueron fusilados… fueron asesinados.
El final de las consecuencias del Movimiento Nacional no se produjo treinta y nueve años después, cuando cerró sus objetivos con la impunidad que le garantizó la Transición, sino que el final se dará cuando se cuente qué pasó.
Pues bien:
Después de ochenta años, toda clase de asociaciones, colectivos y personas, que entienden que la verdad de aquellos días y de aquellos hechos, todavía está por hacer, y que las responsabilidades que hubo en aquellos hechos y las obligaciones del silencio están todavía por enmarcar, en lugar de aunar los esfuerzos para recordar, exigir y delimitar aquellas circunstancias aquellos hechos y aquellos responsables, estos grupos de la memoria a la par de la inoperancia de los partidos y políticos que se declaran memorialistas, al menos en la tierra que bien conozco, se han entregado a mirase el ombligo y a atusarse el flequillo para salir bien en las fotos del periódico. 

jueves, 5 de enero de 2017

El cambio del sistema productivo.

El otro fin de semana asistí al Congreso de una Organización ecologista. En sus comisiones tuve una exigua participación, pero sus debates me sirvieron para profundizar en la problemática que inunda la naturaleza de la Tierra, y el deterioro al que se ve sometido su hábitat por la mano humana y consecuentemente: la degradación de las condiciones de vida de la población mundial.
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Entre las discusiones que se produjeron entre decenas de personas, pude ver algunos trazos de lo que se entiende en estas organizaciones como ecología humana que me sirvieron en algún caso de un nuevo repaso a lo que una mil veces he repasado y en otros de aprendizaje.
Después de muchas horas, que se alargaron hasta media noche, me volví a dar de bruces con una realidad que aparentemente está enraizada en las tierras estériles de las ideologías de clase y que parece sea imposible arrancar. Estos movimientos políticos, sociales y económicos, que se presenta como alternativos al mundo en el que vivimos, a los que se les puede reconocer una cierta habilidad y pericia para poner en blanco y negro el mundo en el que vivimos, pero que sin embargo, a la hora de plantear alternativas al sistema en el que sufrimos siempre acaban en lugares comunes de difícil concreción.
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Pasados los días, vistos aquellos debates desde la distancia, repasando otros muchos de esos conceptos inconcretos sobre los que se debatió, uno de los que más me siguen ronroneando por la cabeza es el que se da en llamar como: cambio de modelo productivo.
Sin duda, y según se interprete este concepto de cambio, volteo con el que en algunos casos se quiere variar la situación económica y social  hasta llegar afectar al sistema económico, que en esos casos, es el objetivo final que conlleva querer cambiar el modelo productivo.
Este término, este concepto, esta expresión, se puede comprobar como lo usa casi todo el espectro ideológico del arco político conocido, pero: con definiciones y contenidos distintos. Esta diferencia se observa, seguramente, sin que nadie de quienes lo usan: sepa exactamente qué es lo que quiere decir y hasta dónde llegan los límites del cambio que define. Y en todas las definiciones que se puedan dar, de todos los puntos de vista posibles que se adviertan, siempre quedará una parte importante a la interpretación de cada cual.
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Cambiar de modelo productivo. Estas son algunas de las distintas apelaciones que se hacen con estas mismas palabras y que tienen diferentes significados según quién sea quien las pronuncie y sin que un significado sea más acertado que otro a la hora de definirlas y son:
ü   Encontrar nuevos sectores de producción en función de nuestras capacidades y de nuestros recursos naturales. El objetivo es salir de los mercados que han sido motores económicos en los últimos años, sectores con los que ha sostenido la economía nacional y desde los cuales aseguran que ha derivado la crisis actual.
ü   El cambio de modelo productivo para afrontar las necesidades futuras, está basado en la formación profesional de todas las personas en condiciones de trabajar. Personas de cualquier edad, puesto que en todas las edades existen unas carencias concretas, lagunas que son las que hay que llenar con una formación desde los estándares básicos.
ü   Sin perjuicio de las nuevas dependencias que nos puedan aportar inexorablemente estas herramientas, avanzar en el mundo de las nuevas tecnologías de producción, organización industrial y comunicación puesta a disposición del sector de los servicios.
ü   Dejar las actividades contaminantes y aquellas que están determinadas por grandes masas de producción y gran consumo de recursos energéticos que en definitiva es la postura que se mantiene por parte de la organización ecologista en la inmensidad del océano.
ü   Desarrollar el sector de las energías limpias en la que hemos sido pioneros en los últimos años, cuyas fuerzas productoras están directamente sostenidas en nuestros recursos naturales y que serán estratégicas en las condiciones de vida de los próximos años.
ü   Otros esquemas quizás más prácticos y realistas, entienden que dadas las reales capacidades humanas que tenemos y las circunstancias y las condiciones climáticas naturales que nos rodean, desarrollar un nuevo modelo productivo en el sector de los servicios en el ámbito de la gerontología y del entretenimiento en la recepción y atención de aquellas personas con recursos que buscan atenciones y calidad de vida porque puede ser el espacio en el que se van a concentrar las necesidades futuras.
ü   Otros abogan por que: una parte de la juventud, quizás la más preparada y la más desencajada de la realidad, sin encontrar remedio ni alternativa, desde el realismo emigre a otros lugares a buscar trabajo.
ü   Otra segmento de la población creciente, a consecuencia de las escasas expectativas vitales que les deja el sistema, plantea el cambio de sistema productivo desde una estrategia de volver al mundo del pequeño productor y de intercambio de trabajo con el que perder la concepción economicista de las relaciones interpersonales.
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En el objetivo de cambio de modelo productivo, los planteamientos más avezados que hagan posible resquebrajar el sistema productivo, quizás los más osados en las propuestas y en sus alternativas, hablan de:
ü   Reducción de la jornada de trabajo bajando a siete horas al día durante cinco días a la semana tratando de que ni la producción ni el salario se reduzcan proporcionalmente.
ü   Sin decir cómo se va a penalizar a quien no quiera trabajar, Trabajo garantizado para quien tenga edad de trabajar, con la grave amenaza de que se hayan de inventar nuevos trabajos innecesarios para que quien quiera trabajar tenga un trabajo.
ü   Reparto del trabajo de tal manera que con un índice técnico de parados con el mismo trabajo existente en la actualidad, y por lo tanto las mismas condiciones de nivel de vida que en la actualidad, sirva para que tenga trabajo quien lo necesite y que cada cual trabaje un poco menos.
ü   Limitación de los trabajos inútiles socialmente con la constante reducción del volumen del trabajado necesario para mantener viva la sociedad y consecuentemente de la obligación a trabajar luego de un razonable prorrateo del trabajo.
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Pero en el fondo de todos estos discursos es necesario ver otra parte importante que nunca se menciona y que seguramente en estos momentos es el fondo de la cuestión: ser o no ser más o menos productivo en el trabajo. Entender una manera de hacer en el trabajo más o menos eficiente, cuando estamos aportando al común, a la satisfacción de sus necesidades, cualquiera que sea cualquiera de los modelos productivos de referencia.
Es necesario ver las diferentes maneras de:
¿Qué es ser productivo…qué entendemos por productividad?
ü  Ir a todo correr a todos los sitios para hacer las tareas más deprisa, imponiendo a la parte más productiva del mundo del trabajo unos ritmos difíciles de mantener sostenidos en el tiempo.
ü  Tener más personas haciendo y produciendo para satisfacer las necesidades sociales y menos personas mirando lo que hacen los que están haciendo. Quienes miran no es para aplaudirles sino para controlarles. Esta alternativa supone el desmantelamiento de todo el aparato burocrático y de vigilancia que colapsa los sistemas productivos de todos los sectores.
ü  Independientemente de los avances mecánicos y tecnológicos, desde desarrollos organizativos: aplicar el concepto de reducir el tiempo necesario para hacer las cosas, desde la idea de que es más importante hacer, que el tiempo que está haciendo.
ü  Una nueva concepción del trabajo que tenga más que ver con hacer cosas de provecho que con ocupar el tiempo haciendo lo que sea, que muchas ocasiones es con lo que encuentra la persona que trabaja.
Posiblemente sea un compendio de todas estas posiciones sobre la mejora de la productividad el auténtico cambio del sistema productivo que nos facilitaría no dedicar tanto tiempo de nuestras vidas para hacer y tener lo que verdaderamente necesitamos.
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La realidad es que: aunque los observadores de la realidad social, aquellos que viven de diagnosticar lo que está ocurriendo en el cuerpo social no se hayan percatado, en estos últimos años, el Modelo del sistema productivo ha cambiado radicalmente para satisfacción de quienes han encontrado un puesto de trabajo. El nuevo modelo  les obliga a entregar una parte de su vida sin tener remuneración suficiente para mantenerla.
ü  Evidentemente, salvo por lo imponderables que propone la realidad económica, no han cambiado los sectores de producción.
ü  Salvo que se haga como una excusa o una justificación social o política, no hay formación profesional seria y efectiva. Los programas con los que tratan de preparar a las personas al nuevo mundo del trabajo, viven con la incógnita irresoluble sobre la formación de qué y para qué.
ü  Las nuevas tecnologías son de control y de sometimiento a una dictadura a la que es difícil oponerse y que nos llevan en volandas a un mundo desconocido. Ellas mismas se han convertido en el objetivo, y no son la herramienta para la mejora de la producción y de la organización.
ü  En los procesos de producción, aunque se toman algunas medidas, siguen los niveles alarmantes la contaminación y el consumo quizás a unos precios más bajos, sigue tan desmedido como requiere el crecimiento económico que necesita el sistema para que subsista.
ü  Las energías limpias solo son una excusa para dar muestras de querer y no poder con el que penalizan las más sencillas directas y baratas.
ü  No se han reducido las jornadas de trabajo, en algunos sectores, con la crisis son normales las nueve horas diarias y más. Tampoco se está repartiendo el trabajo ni a nadie se le garantiza ni un trabajo.
ü  El sector de servicios a las personas, está quedando en precario sin que haya una estrategia que modifique su deriva y con unos niveles de salarios indignos a expensas de las necesidades laborales de las mujeres.
ü  La gente joven sigue emigrando. Quien sale al exterior con un importante nivel de formación, probablemente acabe con un trabajo que nada tenga que ver con aquello para lo que se ha formado. Maldición.
ü  Las mentes sociales y políticas que se encargan de activar el sistema, siguen imaginando e inventando cuentos nuevos como presuntos trabajos, para alimentar la maquinaria que mantiene el propio sistema económico y para que no salga a la luz su deterioro.
ü  Cuando se lanza una mirada a la actividad productiva se constata que cada vez hay más personas haciendo como que hacen y haciendo ver que hacen… que personas haciendo por atender las necesidades sociales.
ü  Las cosas cuesta hacerlas lo que sea necesario que cueste. Así mantiene el sistema la hipérbole preocupación por el desempleo.
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En medio de este sinfín de realidades compuestas por todos estos  elementos relacionados entre sí, contextos que llegamos a pronosticar y pocas veces a prescribir, lo cierto es que la realidad productiva ha cambiado el sistema productivo de una manera que ya es irreversible.
ü  Salarios bajos y con expectativas más limitadas en el tiempo.
ü  Más gente trabajando incluso en el mercado invisible.
ü  Mayor necesidad de trabajo para atender la oferta de trabajo.
ü  Creación de empleo radicalmente innecesario.
ü  Sostenimiento voluntario de una improductividad estructural, que al conjunto de quienes intervienen en el mundo del trabajo satisface, porque es la mejor manera de tener trabajo con escaso esfuerzo.
Todo ello sin tener en cuenta que la gran mayoría de los trabajos solamente lo pueden hacer las personas con unas sencillas herramientas.
La verdadera competencia en el mundo del trabajo son los robots y los automatismos. Hacen tareas concretas en los momentos concretos en los que se necesitan. Incomprensiblemente se han convertido en los enemigos del trabajo porque han conseguido llevar a las personas que están ejerciendo su trabajo a tener una actitud pasiva en las faenas y procesos en los que ellos como simples máquinas colaboran.
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Mientras tanto, en la resaca de esta crisis perpetua, el trabajo es la herramienta más eficiente del control y organización social y además sigue siendo una parte de los ingresos de Estado, en los rendimientos del trabajo escarba para engordar  sus recursos.
ü   Crecen las cargas sobre los salarios por incremento del Impuesto de las personas físicas sobre los rendimientos de trabajo.
ü   Las cargas sociales, que no dejan de ser un impuesto directo al trabajo de tal manera que: al rendimiento de un trabajo se le aplica  un porcentaje de impuesto lineal del 40%, con la vana justificación de afrontar lo que han dado en llamar las contingencias laborales.
ü   Son las cargas del sistema: al trabajo y a la remuneración del trabajo, y aunque se sigue diciendo que pague más el que más gane, la realidad es que pagan más los que son más y menos quienes son menos.
ü   El Estado, al amparo de esas estadísticas que cuentan sin utilizar los dedos de las manos, números para arriba números para abajo, se alegra de que el paro esté bajando motivado por su política económica, cuando en realidad: se está tejiendo una estructura de trabajo irracional, imposible de contar, y que tiene un grave trasfondo de esclavitud.
ü   La última reforma laboral, su derogación o su modificación, nada tiene que ver con la realidad del trabajo en el sistema productivo que está variando, ni tiene incidencia ni para bien ni para mal.
ü   El que discuta como si fuera una razón de Estado: el nivel ridículo del Salario mínimo interprofesional, es una prueba más de las pretensiones sociales sobre lo que está suponiendo el cambio de modelo productivo.
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           Empieza a pasar con algunas de esas nuevas maneras de entender las relaciones económicas y humanas, que lo que sería un cambio real del sistema productivo, tal cual incipientemente está desarrollando una parte de la sociedad, que lo hace como un medio de vida sin posibilidades reales, que acaba siendo únicamente un complemento a su trabajo que le ayuda en la supervivencia y en algunos casos su ruina.
ü  La venta directa de trabajo por medio de un pequeño negocio queda ya como un medio de vida al que se ha visto abocada una parte de la sociedad que en gran medida ha quedado fuera del sistema y que difícilmente ya garantiza la subsistencia ni siquiera la viabilidad.
ü  Pequeños trabajos y servicio a iguales aquí y allá.
ü  Compra/venta de productos y servicios de manera esporádica.
ü  Alquiler de habitaciones para ayudar a disponer de vivienda.
ü  Proyectos en el aire y en los sueños de Internet.
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En la última década, en la actividad privada, sin que prácticamente el número de horas haya bajado en las distintas actividades, los salarios, los ingresos contemplados en sus tres vertientes A, B y por cuenta propia, han bajado en torno al veinticinco por ciento.
Esta realidad viene a demostrar que el sistema productivo ya ha cambiado. La consecuencia de su mutación es que trabajemos cada vez con menores niveles de producción, cuya primera implicación es que tengamos que vender nuestro trabajo a menor precio o lo que es lo mismo vender nuestra vida como si ya no sirviera para hacer nada.

Quien no sabe a donde va, nunca encuentra viento favorable

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Banco de vivienda.

Mi amigo Leandro fue barbero de joven y ahora ha llegado a ser una eminencia natural de la que brota una sabiduría sencilla con la que hay mucho que aprender. Hace un tiempo, en ese hablar que tiene por entretener a quien le escucha, me largo la siguiente parrafada:
“Mira Pedro, cuando volví de la mili, con unos dineros que traía, que ya te he contado que ejercía de barbero hasta en las imaginarias, y otro tanto que me pagaron de despido porque al volver del ejército no me admitieron en el puesto de trabajo que tenía al ser llamado a filas, me compré un piso en la Avenida Navarra.  Me costo un millón y medio de pesetas. Entonces no tenía novia y seguía viviendo con los padres. Cuando me iba a casar mi mujer se empeñó en que compráramos la casa adosada a la de sus padres en el barrio de la Chantrea. Le vendí el piso a mi hermano por tres millones de pesetas. Aquel dinero sin poner ni un duro me llegó para comprar la casa y hacerle algunos arreglos y dejar contenta a la parienta. Se murieron los suegros y unimos las dos casas: cocina grande, cuarto de estar grande y un par de habitaciones más que nos pudieran hacer falta. Ahora nos hemos vuelto al pueblo a la casa de mis padres de toda la vida y hemos vendido la casa aquella. Con el dinero, hemos comprado dos unifamiliares a los dos hijos… que a los hijos si le das una casa… ya luego de cualquier manera se ganan la vida. Porque no sé si te habrás dado cuenta que las nuevas generaciones ya no podrán tener casa propia en la vida: primero por lo que ganan, luego por lo que valen y el tiempo que necesitan para pagarlas, que con los tiempos que corren es imposible en esta vida tantos tiempos seguidos de bonanza en una familia…. y para acabar ya no te digo si quienes han comprado la vivienda se separan… así que van a vivir siempre en un sin vivir de alquiler en alquiler, que yo me pongo malo cuando además aconsejan a la gente joven que viva de alquiler. Ya ves como son las cosas: seis casas he comprado como aquel que dice sin tener que poner ningún dinero. Mi hermano Jesús para pagarme el piso tuvo que hacer una hipoteca, que en aquellos tiempos estaban al catorce por ciento de interés, y la pagó en unos años. Luego la hubo de hipotecar de nuevo para un negocio que había montado, le costo pagarla veinte años y ahora para hacer frente a las crisis la ha vuelto a hipotecar… desde su situación de subsistencia trata de llegar a la jubilación como puede… mi hermano, que se va a pasar más de cincuenta años pagando casa y aun así no le va a alcanzar… y que si no le alcanza: al final se quedará sin nada…”
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Es una reflexión anterior sobre Una Banca Pública hay un párrafo en el que digo textualmente que llegar a tener una vivienda, adquirir una vivienda en propiedad tal y como lo entendemos en la actualidad: con una hipoteca que se paga durante años, es prácticamente inviable para quienes empiezan ahora a edificar su vida sobre el futuro.
En estas páginas voy a tratar de profundizar en esa afirmación sobre esta realidad, que no se volverá a dar en la dinámica de la organización social, y mostraré un sencillo proyecto de lo que pudiera ser una Banca Pública de vivienda que pudiera acabar con esta imposibilidad.
Una alternativa, que partiendo de la compra de la vivienda con otros parámetros, porque repito  con el actual esquema de ser de la propiedad y de la garantía del propio bien para un préstamo hipotecario ya es misión imposible, aunque en la actualidad acapare los mayores esfuerzos económicos de una vida y que en ocasiones lleve a la ruina a muchas personas, una nueva formar de hacer que incluso permita flexibilizar y amoldar a los diferentes tiempos y etapas de la vida de las personas, aprovechando la financiación de la propia vivienda se procure la financiación de otras necesidades cotidianas.
Creo que hay muchas realidades sociales y económicas cambiantes que exigen cambios de estrategias de planificación social, donde en lo que respecta a la vivienda y el derecho a techo, se puedan ensayar situaciones de mayor comodidad económica.
En esta reflexión voy a tratar de diseñar cómo pudiera ser una estrategia de que cada persona pudiera hacer valer su derecho a tener un vivienda, de todas las diferentes maneras que se pudiera imaginar, sin que ejercer este derecho obligue a hipotecar en realidad su vida.
Con estas páginas escritas desde la imaginación trataré de llegar a formular la manera en la que una decisión que casi siempre acaba siendo irreversible: la compra de una vivienda donde guardarse y holgar, desde la idea de un Banco Público de Vivienda, facilite y en última instancia garantice ese derecho a todas las personas.
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Hay alguna realidades admitidas con normalidad y sin cuestionar su sin sentido, que las hemos de superar. Sin duda estas realidades por sí mismas ya han superado las circunstancias inapelables en las que se desarrolla la vida económica de la mayoría de las personas.
- Cuando se compra una vivienda se piensa en una vivienda para casi toda una vida, con la trascendencia y determinación que tiene la vivienda para el destino de la propia vida de las personas que van a vivir en ella y que son imposibles de predecir de ninguna de las maneras.
- Cuando se constituye la hipoteca se convierte en una deuda casi perpetua, sin pensar en el revolotum de la firma, porque es imposible compendiar en el pensamiento tantas incertidumbres, que con el paso de los años se precisan de otras pequeñas financiaciones o que será necesario superar baches económicos inesperados, a la par que debe atender el pago de la hipoteca y que si se deja de pagar llega la hecatombe y tal y como está confundido el entramado irracional de leyes si no se paga se pierde todo
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En la actualidad hay varias formas de entender el disfrute de la vivienda dentro de un derecho universal de las personas a tener un cobijo digno. Un derecho que con gran esfuerzo personal difícilmente se cumple en el mundo occidental.
- Alquiler de vivienda, más o menos amueblada, muchas veces por grupos de personas sin más cosas en común que la necesidad de salir de casa de los padres, y si acaso luego: si no se tiene un proyecto en común con nadie dentro de los cánones tradicionales de pareja y familia.
Son muy pocas la personas que a lo largo de la vida acaban sosteniendo que prefieren por voluntad y convencimiento personal no tener vivienda propia y vivir de alquiler.
- Alquiler de vivienda, casi siempre en pareja, hasta llegar a una estabilidad en la que poder dar el salto para la compra de la vivienda definitiva de la familia que se va a formar.
Este camino para llegar hasta la comprar de vivienda, un pasaje que se avanza con grandes de idealismo, ensueño y confianza, es el que siguen una gran mayoría de las personas que adquieren vivienda sabiendo que solamente llevan en su mochila lo justo para los primeros pasos del camino.
No tirar el dinero que pagan por el arrendamiento y fijar para siempre el lugar en el que empezar a poner las primeras ramitas en el nido, son las razones que mueve su inconsciencia.
- Compra de la vivienda, incluso con anterioridad a cualquier otro plan que la propia compra. En ocasiones se afronta parte del pago mucho antes que ocuparla y sin ni siquiera un proyecto de vida por delante.
En la pasada actualidad en ocasiones la excusa para comprar una vivienda ha sido invertir los ahorros que cada mes se iban generando por parte de la persona que la compra, y que además, mediante de algunas leyes falaces e irracionales daba derecho a deducción de impuestos.
En la actualidad pagar la hipoteca significa la mayoría de la veces que viviendo en pareja casi la mitad de los ingresos van a parar al pago de la hipoteca con la condición de que se necesitan muchos años de estabilidad económica y emocional para poder llegar a tocar cumbre.
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Imaginemos la constitución de un banco cuyo único logro previsto son los intereses de las gentes que lo sostienen y que en definitiva son las que han de apuntalar su futuro. Un banco cuyo rendimiento no son para los intereses de las gentes a las que han de pagar los dividendos.
Un Banco público con un objeto social estrictamente social, sin más zarandajas, con capital cien por cien de procedencia pública, y sin más endeudamiento que líneas de financiación pública, para la compra de vivienda que sean emitidas desde las instituciones públicas, con el fin de dar sentido y garantía al cumplimiento del derecho de las personas a tener una vivienda digna.
Un Banco Público cuyos activos solamente lo componen viviendas que son de su propiedad y que en su totalidad las tiene ya adjudicadas a las personas que las usufructúan con un contrato de opción compra. Usuarios compradores que aportan una cantidad mensual con el que además pagan todos los gastos propios de la vivienda.
Un banco que además se gestione con sus propios medios, sin necesidad de garantizar ingresos para el Estado ni para otros prebostes. Una institución financiera sin las esperanzan puestas en la especulación ni en el resultado de no sé qué negocios, sino que esté en servicio de las personas que en medio de todas las circunstancias y consecuencias que pudieran acontecer en ese tiempo en el que tienen que pagar la vivienda, la guarden en depósito.
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El Banco Público de vivienda, sin necesidad de tener stock de viviendas en propiedad puestas a la venta para sus potenciales clientes, porque adquirirá las viviendas por distintos caminos dependiendo de la posición que pretenda mantener en el mercado y las posibilidades de financiación.
- Apoyando la venta de las viviendas que en la actualidad tienen diferentes instituciones del Estado, en venta y/o alquiler de una manera ineficiente siguiendo los cánones antisociales establecidos en el sistema actual y que puede ser la primera estantería con la que se puede empezar un proyecto de este tipo.
- De las adquisiciones que se pueden hacer con precios oportunidad muchas veces de las promociones o en las inmobiliarias de las entidades financieras fruto del pasado y que están en el mercado del alquiler tratando de defender su precio y el precio del sector.
- Las que pudiera comprar el Banco Público de vivienda, para quienes a continuación las quieren contratar dentro del precio pactado entre una parte y otra más los impuestos correspondientes de trasmisiones y plusvalías.
Este Banco Público abre la posibilidad de adquirir las viviendas de quienes la tienen comprada con anterioridad, pero que vean mejoradas con este sistemas sus condiciones de compra, psra que la puedan aportar para volverla a contratar y ponerla de nuevo en provecho con arreglo a los nuevos cánones.
Todas estas viviendas son las que tendría en su catálogo de venta.
Viviendas que al mismo tiempo con contratos de opción de compra con un límite de treinta de años, mensualmente vaya pagando el comprador junto con otros gastos propios de la vivienda adquirida.
El Banco Público de viviendas, conforme vayan venciendo los contratos de opción de compra,  muy poco a poco o incluso al ritmo al que interesa a la persona que compra, o las circunstancias que hayan afectado a un periodo tan largo, irá vendiendo las viviendas concretas a cada uno de sus clientes que así, definitivamente, serán sus propietarios.
Será entonces cuando la venta se concretará en firme.
Nunca entraría el Banco Público de vivienda en la promoción de viviendas para ponerlas en venta en el círculo de su objeto social. Entre unas y otras son muchas las viviendas desocupadas que hay que poner en un mercado que no prevé más que un escaso crecimiento.
Más todavía, cuando socialmente se empiece a cuestionar la posibilidad de recibir rentas  de los que menos tienen por una inversión en un bien y por el derecho a disfrutar de una vivienda que supone un derecho fundamental de las personas.
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¿Cómo paga y financia las viviendas el Banco Público…?
Los pasivos de este Banco Público: municipal, provincial, regional, nacional o universal… imagínese como se quiera, serán:
- Las aportaciones del Estado a un proyecto que garantice el derecho universal a una vivienda digna.
- Una línea de créditos especiales destinados a este tipo de Bancos para la compra de viviendas y sostenimiento financiero de las personas que se han de considerar siempre a interés 0% o en todo caso inferior a la inflación existente en el sector.
- Las aportaciones iniciales de los compradores de viviendas que incluso puede significar la parte pagada del piso de su propiedad hipotecado y que ha revertido al Banco Público de vivienda.
El crédito de los rentistas, que ven en esta posibilidad una manera de desinvertir y que quieran vender la vivienda al banco dentro del mismo esquema que se va a contratar con quien será la nueva propiedad.
- Las aportaciones mensuales de los compradores de vivienda que a medio plazo sería al menos el 30% de la financiación total en el balance financiero de la entidad.
En su caso de estas aportaciones habrían que restarse los meses impagado por cualquier causa por parte de quien compra de la vivienda.
Ya nada se podrá considerar impagado.
- Las provisiones realizadas para el mantenimiento de las viviendas para asegurar su vida útil de todas ellas con el paso de los años.
- Los ahorros de eficiencia en la gestión resultantes entre lo cobrado a los compradores mensualmente y los costes reales de esta gestión.
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Aportación a la futura compra de la vivienda.
Puede ser un tres por mil mensual de valor de la vivienda.
Significaría pagar la vivienda en un plazo máximo de treinta años, en ese tiempo la vivienda sigue siendo propiedad del banco.
Esta cantidad se va acumulando en una cuenta que es propiedad de las personas que comprarán la vivienda: aumenta o disminuye de manera correspondientemente al bien. en la misma relación en la que sube o baja el interés o la inflación del sector.
Estos valores construirán líneas paralelas que no afectará a los valores absolutos de la vivienda y de la cuenta en la que se acumulan los pagos y no serán en ningún caso contradictorios.
Esta cantidad pasa de vivienda en vivienda al paso en el que quien quiere comprar cambia de vivienda dentro de las que puede disponer o adquirir el Banco Público de vivienda.
La cantidad de esta cuenta se puede rescatar a cambio de todos los derechos de propiedad de la última vivienda adquirida y se puede repartir, donar, heredar dividir.
La persona no compra la vivienda para siempre y la puede vender a un tercero dentro de la misma estructura del Banco Público de vivienda. Cambiar o abandonar cuando quiera, movido por las circunstancias, la necesidad o el deseo de cambiar.
Las cantidades pagadas quedan en  una cuenta a su favor que podrá trasladar a la compra de otra vivienda o recuperar en su total nominal si lo cree necesario. Incluso se puede crear la posibilidad de ser devuelto mensualmente en un tiempo definido.
Las aportaciones de los usufructuarios con derecho a compra se han de entender como una cuenta personal de libre disposición para todas las opciones de compra que se pudieran suceder.
Esta aportaciones a lo compra definitiva de la vivienda también han de servir como remanente disponible en caso de impagos mensuales.
Gastos correspondientes la propiedad,
Pueden se alrededor de un uno por mil mensual del valor de la vivienda lo que se ha de aportar para los gastos de copropietarios que conlleve la vivienda, las tasas y contribuciones, seguros y todos aquellos que son comunes a la propiedad de la vivienda.
Mantenimiento de la vivienda a largo plazo.
Podemos calcular en un uno por mil mensual del precio de la vivienda, la cantidad a pagar para aprovisionar por parte del Banco Público de vivienda a largo plazo el mantenimiento de la calidad de la vivienda y mantener su nivel de prestaciones.
Una parte de este pago será destinada a compensar los desequilibrios entre los intereses directos que se cobran a quien compra y los intereses reales de la actividad de financiamiento por parte del Banco Público de vivienda. Esta parte se puede calcular en torno al 0.80% anual de total de la deuda financiera externa existente.
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El banco habrá de subsistir comprando viviendas en el mercado, bien sean las que ya están muy identificadas o existen en los inventarios de las entidades financiera productos de los impagados resueltos por la crisis mediante desahucio o incluso comprado la vivienda que el cliente quiere comprar en cada momento a los precios que se acaben pactando.
Cada vivienda tendrá un valor de 1.000
Cada vivienda tendrá unos ingresos mensuales de 3
Se recupera el valor de la vivienda en veintisiete treinta años.
Calcularemos siempre los intereses al 0% o con el  mismo índice que se estime la inflación del precio de la vivienda.
El Banco ingresará así mismo las cantidades estimadas mensualmente por los conceptos de los gastos correspondientes a a propiedad de la vivienda y para el mantenimiento de las viviendas a largo plazo que habrá de administrar eficientemente y procurar que produzca un remanente para fortalecer su estructura de balance.
Las diferencias financieras resultantes, a pesar de que mensualmente recibe una cantidad de cada contrato, por ejemplo en el caso de que no se crearan líneas de crédito para este menester al cien por cien de las necesidades, sería la aportación del Estado a garantizar el derecho a vivienda digna.
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Un banco que llegara en unos años a un balance consolidado de:

Activos


Pasivos

Viviendas
1000

Aportaciones públicas
300



Créditos
300



Aportaciones compradores
300



Provisiones
10

Y una cuenta de resultados mensual con arreglo a los siguientes ratios sobre 1000, siendo éste el valor de compra de la vivienda,

Gastos.


Ingresos

Financieros
1

Venta
3
Gastos viviendas
1

Uso de la vivienda.
1
Gastos actividad
1

Ingresos habitabilidad
1
Provisiones
1

Mantenimiento vivienda
1
Disminución activos
3

Subvenciones oficiales
1
Total
7

Total
7

Esquema sencillo de pagos y cobros de las partes contratantes.

Pagos comprador


Ingresos Banco

Pago compra
3

Cobro vivienda
3
Pago por uso
2

Gastos viviendas.
1



Diferencias inmobiliarias
0.50



Diferencias financieras
0.50
Total
5

Total.
5

Los números y los conceptos que se muestran en estos esquemas sencillos se pueden cambiar razonablemente como se estime conveniente y amoldarlos a las realidades, necesidades y posibilidades que quizás no se haya estimado adecuadamente en este proyecto.
Estos cambios en realidad no modificarán el fondo de la idea ni la estrategia de la filosofía social que plantea a largo plazo y que puede cumplir con las expectativas de quien quiere tener su casa y sentirla suya.
Esta es una forma de entender la relación entre propiedad, posesión y usufructo de la vivienda que modifica sustancialmente la manera de entender el futuro de la cremallera económica de una parte de la sociedad que se ha conformado en la que los rentistas tiene vivienda, y quien la arrienda, la paga a fondo perdido, para no logar tenerla nunca.
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Calculamos un Balance de situación del Banco Público de vivienda,
- A veinte años, medida de la próxima generación a la que se ha de allanar la posibilidad de disfrutar plenamente a la vivienda y con
- Un total de 25.000 viviendas en sus activos para satisfacer la necesidad la parte de población de Navarra que se puede estimar en esa cantidad que puede ser afectadas,
- Y sin entrar en la variaciones que pudiera producir la inflación que en este caso sin duda favorecería su futuro.
Todavía todas las viviendas serían propiedad del Banco Público.
El Balance ya tendría un equilibrio razonable.
A futuro la situación todavía mejoraría sustancialmente cada año.

Activos


Pasivos

Viviendas
2.500.000.000.-

Aportaciones públicas
750.000.000.-



Créditos
750.000.000.-



Aportación compradores
750.000.000.-



Provisiones
250.000.000.-

Para garantizar otros derechos sociales del mismo nivel que el derecho a la vivienda, y atenderlos en función de las necesidades de la personas sean crónicas o avenidas, se dedican muchos más recursos que los que aparecen en este cuadro para garantizar el derecho de las personas a tener una vivienda digna y una armonía financiera.


Otras maneras de: comprar, arrendar, recibir heredar, vender… hipoteca, donar y todas las demás formas utilizadas hasta la fecha no han de modificar su sentido ni aplicación. Con esta propuesta no se proponen acciones que no estén contempladas en el vigente Código Civil.
Esta propuesta solamente es una manera de acercarse a la demostración de que en otras condiciones que las actuales que ya se han tornado en inviables, las personas puedan adquirir una vivienda en propiedad, poder ser dueña de una parte de una vivienda que a lo largo de su vida le puede ayudar ante las dificultades y que en cada momento puede disponer de ese trozo de vivienda que ha pagado.